Tú no me pides

ivanovgood

(Pixabay)


    Tú no me pides, Señor, ayuno ni sacrificios, ofrendas ni tristezas.

    Me pides caminos de justicia, de amor, de entrega. Pan en las manos, ojos atentos y oídos abiertos al dolor y la tristeza de tu pueblo.

    En este día termino el ayuno, entrega de cuerpo y apertura de espíritu para que Tu Voluntad me conmueva, convenza e impulse.

    Sin Ti, sin tu Sabiduría y misericordia infinita, sin Tu Amor que no alcanzo siquiera a comprender, todos mis esfuerzos y entregas son vanos, apenas soplos arrebatados por el viento.

    Toma mi renuncia, mis plegarias unidas a las voces de tantos hermanos y hermanas y conviértelas en transformadoras herramientas de justicia. Que cada prójimo, cada prójima sea instrumento de conversión para mi vida, porque dando es cuando recibo.

    Que después de interceder, de ayunar, de agradecerte, no quede yo inactiva ni pasiva. Que tu verbo hecho carne sea acción luminosa y clara anunciando ese amanecer que esperamos y vamos construyendo. 

    Amén


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