Pueden robarnos las sonrisas pero no el corazón


Una canción de Sabina reza: "¿quién me ha robado el mes de abril, como pudo sucederme a mi?"


Y en estos días de cuarentena que nos mantuvieron todo el mes dentro de casa, se sintió más o menos así. Pero hoy, al salir a las compras semanales, me di cuenta que también me robaron las sonrisas.

Los cuidados por el coronavirus taparon ese gesto tan genuino, tan nuestro, de sonreír e iluminar los espacios por un segundo; tal vez ante personas desconocidas que se vuelven, en un y por un instante, cercanas.

Estaba en la carnicería y una madre migrante entró con su niña. La mujer no lograba pedir el corte de carne que buscaba (los nombres sabemos varían mucho de región en región) y la pequeña, con esa curiosidad y audacia tan infantil, se rió sin tapabocas-chupetín en plena degustación-, me miró y su gesto de risa y complicidad inundó la mañana. Hice el mayor esfuerzo para que lo poco que se veía de mi cara entre gafas y tapaboca lograra transmitir sonrisa y alegría. No sé si lo logré...

Por más que los ojos puedan reflejar empatía, este especie de disfraz que llevamos, nos deja poco espacio para la comunicación: la voz se oye diferente, más baja, no se ven los gestos faciales, hay que acercarse más para oírse, justo cuando la distancia debe ser mayor y las posibilidades de interactuar se reducen perdidas entre desconfianzas, paranoias, apuros y seguridades.

Por eso resultó tan hermoso ver una noticia donde enfermeras decidieron poner su nombre en las mascaras o usar tapabocas transparentes en los labios, para que quienes transitan dolores sepan quien les cuida y no se pierdan las sonrisas.

Personas sordas, hipoacúsicas pidieron estos días que los tapabocas sean transparentes. Es que  necesitan las expresiones faciales para comprender lo que está diciendo la otra.

¿Qué podemos hacer para que la comunicación gestual, corporal, facial, tan necesaria no se extravíe?

Quienes hacemos comunicación sabemos de la importancia de lo corporal en los vínculos comunicacionales. 

Algunas cosas entonces para que las sonrisas y los gestos de empatía no se nos roben en este tiempo:

  • Sonría lo más grandemente que pueda bajo el barbijo o tapabocas. La sonrisa moviliza músculos faciales y aunque no sea lo mismo, nadie le robará la alegría de una sonrisa dada.
  • Use su voz más alta de lo normal. El tapaboca nos dificulta la llegada de la voz y además debemos estar más alejadas de las otras personas. Hay muchas personas con problemas de baja audición que en estos días hacen un gran esfuerzo por oírnos.
  • Use los gestos, las manos, los brazos, la cabeza para comunicarse. Yo soy gesticulosa, sé que hay gente que le cuesta más, pero en este tiempo todas entenderemos que es necesario.
  • Manifieste a las personas esa cercanía que no podemos poner en cuerpo, mediante saludos cordiales, con gestos, como le dije antes. No deje de demostrar que esas personas le importan.
  • Si puede y quiere, lleve un cartelito con un saludo escrito en letra grande: QUE TENGA UN BUEN DIA. YA VOLVEREMOS A ABRAZARNOS. etc. Hoy lo hice y el señor que tiene el puesto de diarios en la esquina, con el que siempre charlaba, lo leyó y cuando volví a pasar me mostró otro que decía: GRACIAS SEÑORA POR SEGUIR COMUNICADA-
  • No malinterprete si personas, por ejemplo de su barrio, con las que antes tenía cercanía, hoy pasan por la vereda de enfrente y apenas un "chau", Cada una transita sus propios fantasmas y temores en medio de esta pandemia. Tendremos tiempo de volver a abrazarnos o conversar horas en la acera.
Cuando todo esto pase, los vínculos seguirán firmes, la empatía no se habrá disuelto y el corazón estará cuidado, porque bien dice el sabio de los textos sagrados judeo cristianos: "Sobre todo lo cuidado, cuida tu corazón, porque de él mana la vida".




Comentarios

  1. ¡cuantos besos y abrazos contenidos! ...cuando los suelten se va a armar lindo, con gestos de todos tipo y de todo el cuerpo...
    Gracias Claudia 😊

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